domingo, 12 de mayo de 2013



-¿Y bien? Cuéntame algo sobre tu príncipe azul
*Lo acabo de conocer no hay mucho que contar
-¿No? Esa mirada nunca la había visto en ti. Te veo feliz, brillante…
*¿Pero qué dices?
-A mi no me engañas, soy tu mejor amiga, cuéntame, quiero detalles, lo que cuentan son los detalles
*Pues no sé qué decirte… por un lado me encanta su fuerza y su seguridad y al mismo tiempo me da miedo
-Lo que sientes es único, ocurre una sola vez en la vida y puede que no te vuelva a suceder, sé que esto no va contigo, se que te gusta volar, estar libre, pero esta vez ten paciencia, sino te vas arrepentir. Las cosas que salen bien por si solas, que no hay que hacer nada para que funcionen hay que dejarlas fluir. Es… ese es el momento único en el que todo encaja a la perfección.


domingo, 5 de mayo de 2013



Mi amigo Descartes me trae por la calle de la amargura, pero es bueno para reflexionar:

Todos necesitamos creer en algo, sentir confianza, saber que es posible darlo todo por un proyecto, una empresa, un hombre, una mujer. Entonces nos sentimos fuertes. Hinchamos el pecho y desafiamos al mundo.

Pero si dudamos…

Si dudamos, sentimos miedo. Vacilamos, nos tambaleamos, tropezamos.
Si dudamos, ya no sabemos nada. Ya no estamos seguros de nada.

Y de pronto…

De pronto hay cosas que se vuelven urgentes cuando no deberían serlo.
Pregunta que nunca nos haríamos y nos las hacemos.
Preguntas que, de pronto, agitan los cimientos de nuestra existencia.

domingo, 28 de abril de 2013

El pasado




Hoy he visto por primera el rey león (si, se que tengo 20 años, pero nunca es tarde) y conduciendo de camino a casa he estado pensando en cómo Simba huía del pasado...
 


A menudo tendemos a creer que el pasado es pasado. Que no lo volveremos a ver. Como si estuviese escrito en una pizarra de la que lo podemos borrar para siempre. Creemos también que con los años hemos hecho desaparecer los errores de juventud, sus amores de pacotilla, sus fracasos, su cobardía, sus mentiras, sus pequeños acomodos, sus falsedades.
   
Pensamos que hemos barrido todo aquello. Que lo hemos dejado escondido bajo la alfombra.
Nos decimos que el pasado tiene un buen nombre pasado.
Pasado de moda, pasado de fecha, sobrepasado.
Enterrado.

Estamos ante una nueva página nueva. Una página nueva que lleva un bonito nombre de futuro. Una vida que creamos, que nos enorgullece, una vida que hemos elegido. En el pasado, en cambio, no siempre podíamos elegir.

Sufríamos
Nos influían
No sabíamos que pensar.
Nos buscábamos.
Decíamos que sí.
Decíamos que no.
…

Para eso inventaron la palabra: P A S A D O, para meter en ella todo lo que nos molestaba, lo que nos hacía ruborizar o temblar.

Y entonces, un día, vuelve.
Arrambla con el presente. Se instala. Contamina.

Y si no lo paras, puede contaminar el futuro.