domingo, 15 de mayo de 2022

 Lloro a menudo, casi siempre a solas, culpándome de lo que me sale mal. Soy así, aunque intento cambiarlo.

Estoy intentando quererme más y mejor. Unos días lo que veo en el espejo me satisface (que no me encanta) y otros me hace sentir tremendamente mal. No soy y no he sido nunca una mujer con un físico normativo; probablemente nunca lo sea. Me acomplejan partes de mi cuerpo.

Las palabras son importantes y lo que nos decimos a nosotras mismas construye la base de la relación que establecemos con ese yo íntimo y consciente.

Soy una mujer fuerte; lo he sido durante toda mi vida. Soy impulsiva. Soy un ser que ama. Soy muchas cosas malas y un puñado de buenas en las que me centro mientras intento corregir aquellas que pueda cambiar para ser más feliz. Pero, sobre todo, como tú que lees esto, también soy débil, también me duelo, también merezco ser amada, también aprecio el detalle, el abrazo, el regalo, también aspiro a recibir el mismo cariño que invierto en los demás.

Seamos amables, empáticos y complacientes con todo el mundo, incluso con vosotros mismos.

viernes, 1 de abril de 2022

Un puzzle

A veces pierdo el hilo de quién soy. Se me mezclan las mujeres que viven en mí y ya no sé cuál de todas habla más veces en mi boca, cuál de ellas es la que hace que el corazón me lata fuerte, cuál soy yo.

Un puzzle, me imagino. Una mezcla. La amazona que he visto emerger durante este último año (al galope, armada, confiada, fiera y decidida). La niña adulta que pide por favor un abrazo cuando algo le da miedo, pero no quiere que nadie más que ella lo resuelva, orgullosa. La de las dudas infinitas, que en diez minutos es capaz de cambiar doce veces de opinión sobre cómo se siente.
La firme. La mordaz. La ardiente. La de los pies permanentemente fríos. La impenetrable. La que pide perdón. La que no pide permiso. La que se ríe a carcajadas. La que puede quedarse afónica de tanto sollozar. La que guiña un ojo con descaro. La que quiere esconderse en su hogar. La que quiere coger un avión a cualquier parte. La que te cantaría cualquier canción en el coche. La que se acomoda en el silencio.
Hay veces que, efectivamente, no tengo ni idea de quién soy, pero trato de divertirme mientras lo averiguo.

TODOS SOMOS TODO

He sido la mala y cenicienta, la bruja y yo que sé.

He sido todo lo que se podía ser.
He sido yo, he sido tú, he sido él.

Si vivimos una vida completa, todos seremos el mentiroso, la víctima, el verdugo, el sincero, el mal amigo, el hijo de put* de alguien...

Todos somos TODO.